En el tejado

En el tejado

lunes, 31 de agosto de 2015

Seca compañera

Pensarás tal vez que las noches de estío
me llevaron a obviar tu sonrisa amarga,
el sudor en tu espalda,
de tu pelo el brillo ,
tu mano tendida,
tu guante escondido,
tus ojos sinceros,
tu voz desgarrada,
las curvas que rigen líneas en años,
serena nostalgia
con colmo de daños.
Extrañé también el sol de tu pecho,
mis lágrimas secas sirvieron de hungüento
calmando la hiena de los sentimientos.
Los mismos llevaron a Diego a pintarte
mechones canosos que son tu estandarte.
Tu vestido gris sigue inmaculado
aún con los sueños que ya has olvidado,
esos en que a un niño felino acunaste,
y del desamparo tú lo amamantaste.
Aun con la estampa que el tiempo te ha dado,
los besos amargos que me has regalado,
ni uno solo de ellos al fuego he tirado.
Pues aunque de espuma han sido por años,
lo bueno o lo malo siempre hacía daño,
dado que en mi pecho se hacían extraños. 
Eres tú, Madrid, seca compañera,
la amante más fiel, pese a ir con cualquiera,
todas ellas cosas que hacen que te quiera.